Un buen sujetador es una inversión. Saber cómo cuidar tu lencería con unos gestos sencillos hace que mantenga su forma y su sujeción mucho más tiempo. Estos son los consejos que Katherina da a sus clientas.
Cómo lavar tu lencería
- Mejor a mano: con agua fría o tibia y un jabón suave. Es la forma que más respeta el elástico y los encajes.
- Si usas lavadora: abrocha los corchetes, mete la prenda en una bolsa de lavado y elige un programa delicado en frío.
- Evita el suavizante: puede estropear los tejidos técnicos y el elástico.
- No hace falta lavarlo tras cada uso: salvo que haga calor o hayas hecho deporte, puedes usarlo dos o tres veces entre lavados.
Cómo secarla
- Nunca en secadora: el calor deforma los aros y daña el elástico.
- Escúrrelo sin retorcer: presiónalo suavemente con una toalla.
- Tiende sobre la banda central o en horizontal, no colgado de los tirantes, para que no se den de sí.
- A la sombra: el sol directo puede amarillear los tejidos claros.
Cómo guardarla
Guarda los sujetadores con copa uno dentro de otro, sin doblar las copas hacia dentro. Así mantienen su forma.
Rota tus sujetadores
Alternar dos o tres sujetadores deja que el elástico "descanse" entre usos y alarga su vida.
Cuándo renovar tu sujetador
Si tienes que abrocharlo en el corchete más estrecho y aun así la banda se sube, si los aros se doblan o las copas han perdido la forma, ha llegado el momento de cambiarlo. Y si tu cuerpo ha cambiado, es buena idea comprobar de nuevo tu talla: te lo explicamos en nuestra guía para saber tu talla de sujetador.
¿Toca renovar?
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